
El Rosario se reza de la siguiente forma:
- Se hace la señal de la Cruz con tres cruces: Una en la frente, otra en la boca y otra en el centro del pecho (el trazo horizontal, de izquierda a derecha), diciendo: Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, Dios nuestro+. La siguiente señal de la Cruz, con una sola Cruz que va desde la frente al pecho, desde el hombro izquierdo al derecho, diciendo: en el nombre del Padre - del Hijo - y del Espíritu – Santo+.
- Oraciones para comenzar:
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de los fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu y todo será creado.- Y renovarás la faz de la tierra.
Oh Dios, Padre nuestro, derrama los dones de tu Espíritu sobre el mundo: enviaste al Espíritu a tu Iglesia para iniciar la enseñanza del Evangelio; que sea ahora tu Espíritu el que continúe trabajando en el mundo a través de los corazones de todos los que creen en Ti. Por Cristo nuestro Señor.- Amen.
Señor, ábreme los labios.- Y mi boca proclamará tu alabanza
Dios mío, ven en mi auxilio.- Señor, date prisa en socorrerme
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.- Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
También se puede recitar el Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, a mí me pesa, pésame Señor de todo corazón, haberos ofendido. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Ofrézcoos mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y confío en que me los perdonareis por los meritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me deis gracia para enmendarme y perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida.
MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO
El Rosario comprende veinte misterios : cinco gozosos, cinco luminosos, cinco dolorosos y cinco gloriosos. Se pueden fraccionar entre los días de la semana, así los gozosos se rezan los lunes y sábados; los los luminosos, los jueves; los dolorosos, los martes y viernes, y los gloriosos los miércoles y domingos. Cada misterio contiene un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.
Los misterios gozosos son: 1º) La Encarnación del Hijo de Dios.- 2º) La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.- 3º) El Nacimiento del Niño Jesús en Belen.-4º) La Presentación del Niño Jesús en el Templo.- 5º) El Niño perdido y hallado en el Templo.
Los misterios luminosos son: 1º) El bautismo de Jesús en el río Jordán.- 2º) La autorevelación de Jesús en las Bodas de Caná.- 3º) La Transfiguración del Señor.- 4º) El anuncio del Reino de Dios y la llamada a la conversión.- 5º) La institución de la Eucaristía.
Los misterios dolorosos son. 1º) La Oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.- 2º) La Flagelación del Señor.- 3º) la Coronación de espinas.- 4º) Jesús con la Cruz a cuestas.- 5º) la Crucifixión y Muerte del Señor.
Los misterios gloriosos son: 1º) La Resurrección del Señor.- 2º) La Ascensión del Señor a los cielos.- 3º) La Venida del Espíritu Santo.- 4º) La Asunción de Nuestra Señora a los cielos.- 5º) La Coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado.
En cada misterio se reza un Padrenuestro, que se recita así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
A continuación se reza diez veces el Ave María: Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen
Termina el misterio con un Gloria: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
Una vez rezados los cinco o los veinte misterios, se pueden añadir otras oraciones. La Virgen de Fátima, en su tercera aparición, recomendó decir después de cada misterio: ¡Oh Jesús mío!, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia.
Para terminar, es costumbre rezar la letanía a Nuestra Señora y la siguiente oración: Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo y, por la intercesión gloriosa de la Bienaventurada siempre Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.